Reducción mamaria

Las pacientes que sufren de hipertrofia mamaria o gigantomastia conviven desde su desarrollo con un volumen mamario excesivo para su contorno corporal, este exceso de tamaño suele conllevar el descenso del pecho de manera precoz y si es muy acusado, asociar dolor de espalda y cuello e irritación cutánea. Por eso la reducción mamaria es un procedimiento de muy alta satisfacción para las pacientes.  

La adolescencia, el embarazo o la lactancia son épocas de cambio del pecho por lo que para conseguir resultados predecibles y duraderos se aconseja esperar unos meses tras finalizar estos periodos para realizarse una intervención de reducción mamaria.  

La reducción mamaria aunque ocasionalmente se puede realizar mediante liposucción cuando el pecho tiene una forma agradable y una piel elástica, en la mayoría de ocasiones se requiere la elevación de la mama para mejorar la forma y firmeza de las mismas y en estos casos la cirugía precisa de unas cicatrices para eliminar el exceso de piel, glándula y grasa y elevar el complejo areolar. Habitualmente las cicatrices quedan dispuestas en forma de ancla, que incluye una cicatriz alrededor de la areola, una vertical y otra horizontal en el surco submamario que con el tiempo se harán imperceptibles. Es habitual la asociación de una pequeña liposucción en la región lateral de la mama para mejorar el resultado.  

La duración de la reducción mamaria es de 3 horas aproximadamente y se realiza con anestesia general. Habitualmente conlleva un día de ingreso y 5 días de molestias moderadas en la zona intervenida. Se aconseja 5 días de reposo relativo y llevar sujetador sin aro durante un mes en el que se restringe la actividad deportiva. Las cicatrices se consideran estables al año de la intervención.  

NUESTROS RESULTADOS DE REDUCCIÓN MAMARIA EN LA SECCIÓN DE GALERÍA

 
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