¿Te preguntas qué es el lipedema y cómo se trata? Desde la Clínica del Dr. Miguel Fernández Calderón explicamos los detalles de esta enfermedad que afecta, principalmente, a las mujeres. Hablaremos de su origen, síntomas y las formas de combatirla.
¿Qué es el lipedema?
El lipedema es una enfermedad del tejido conjuntivo, donde las células grasas de las extremidades se inflaman y proliferan. Lo que provoca la desproporción notable entre el área afectada con respecto al resto del cuerpo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica en su Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE), que “se caracteriza por una hinchazón difusa y grasa, sin fóvea, generalmente confinada en piernas, muslos, caderas y brazos. Puede confundirse con linfedema”.
Esta patología afecta, sobre todo, las caderas, muslos y glúteos. Sin embargo, se puede extender a la zona entre la rodilla y los tobillos. No afecta los pies, cuando esto ocurre, se trata de un lipolinfedema. También hay casos en los que el lipedema puede presentarse en el cuero cabelludo, pero es poco común.
Cuando aparece el lipedema, afecta a ambos miembros, pero es normal que uno se vea con mayor volumen que el otro.
Las mujeres son las más afectadas por el lipedema, mientras que apenas el 2 % de la población masculina mundial lo sufre.
Diferencia entre lipedema, linfedema y obesidad
Hasta hace unos años el lipedema era poco conocido, lo que llevaba a confundirlo con frecuencia con otros problemas como obesidad o linfedema. Aún hoy es posible que esto ocurra.
Aunque comparten algunas características, son enfermedades diferentes. El lipedema afecta ambas piernas por igual, mientras que el linfedema suele afectar solo una de las dos. Además, en esta última enfermedad el dorso del pie suele estar hinchado.
Mientras que el lipedema se produce por acumulación y aumento de volumen de las células grasas, el linfedema se origina por un trastorno en los ganglios linfáticos. Puede ser congénito o producirse a causa de ciertos tratamientos como radioterapias.
El linfedema, además, también aparece en brazos y piernas, pero es posible que aparezca solo en una zona.
Otra diferencia entre ambos es que el linfedema puede darse en hombres y mujeres de cualquier edad. Incluso, aunque sean muy jóvenes. El lipedema, por su parte, ya hemos dicho que es mucho más frecuente en mujeres y comienza a percibirse después de la pubertad.
La obesidad no está relacionada con el lipedema, aunque puede influir en las etapas más avanzadas. Sin embargo, una mujer delgada puede sufrir esta enfermedad y, por ende, sus extremidades serán desproporcionadas respecto al resto del cuerpo.
El lipedema es una condición médica crónica. A menudo se confunde con la obesidad o la celulitis, pero hay que tener claro que no es lo mismo. Aunque la “piel de naranja” aparece cuando hay lipedema, se puede diferenciar porque la zona es más dura al tacto. Además del aumento de volumen que se produce.
Esta confusión provoca un mal diagnóstico que lleva a la persona a tratar de eliminarlo con dieta y ejercicios. El problema es que esta acumulación de grasa no responde a ninguno de los dos. Por el contrario, los ejercicios pueden provocar dolor en vez de ayudar. No se trata de tener unos kilos de más.
Síntomas del lipedema
Es normal que te preguntes cómo saber si tengo lipedema. Hay varias señales que te pueden alertar al respecto, entre ellas:
- Una señal puede ser que tengas las piernas muy anchas, aun cuando el resto del cuerpo es delgado. Suele haber una desproporción entre el tronco, que puede ser talla pequeña, mientras que las piernas son de talla mucho mayor.
- El tejido se vuelve duro al tacto y bastante sensible al contacto o presión y puede ser muy molesto.
- El lipedema duele, a diferencia de la obesidad. Al tocar o pellizcar la zona, se puede producir dolor fuerte.
- El volumen en la zona aumenta de forma desproporcionada respecto al resto del cuerpo.
- Sensación de pesadez en las piernas, especialmente al final del día.
- Aparición de arañas vasculares.
- Formación de hematomas sin causa aparente.
- Por más que hagas dietas y ejercicio, la grasa apenas disminuye.
- La grasa se acumula hasta el tobillo, pero los pies permanecen normales. En estados avanzados aparece la copa de Cuff en esta zona.

¿Cuáles son las causas del lipedema?
Se desconoce el origen de la enfermedad, pero se le relaciona con trastornos hormonales. Es decir, se puede desarrollar en esos momentos donde hay cambios hormonales significativos. Por ejemplo, durante la pubertad, el embarazo o la menopausia; así como por el consumo de píldoras anticonceptivas.
Otras razones pueden ser el hipotiroidismo u ovarios poliquísticos.
Asimismo, se le relaciona con el aumento de peso, esto es más notable cuando la enfermedad está en sus estados más avanzados.
Por último, hay estudios que lo relacionan con la herencia genética, es decir, puede haber una predisposición familiar. Incluso, puede transmitirse a través del padre a las hijas hembras.
Cómo se diagnostica el lipedema
Es importante conocer de qué forma se hace el diagnóstico en una clínica de lipedema. Como paciente puedes notar algunos de los síntomas que mencionamos antes, pero será un médico quien evaluará el caso para saber si se trata de este problema.
Diagnóstico clínico en consulta
Un médico vascular o un cirujano plástico serán tus aliados para un diagnóstico certero.
El cirujano realizará una evaluación física del paciente en la que tendrá en cuenta no solo el aspecto de las piernas, sino la respuesta al tacto y la presión.
También se fijará en la elasticidad de la piel, que suele disminuir en pacientes con lipedema. Evaluará la distribución simétrica, es decir, la acumulación de grasa en ambas piernas o brazos.
Revisará si hay una desproporción clara entre el tamaño del tronco y las extremidades. Podría intentar pellizcar la piel del segundo dedo del pie, si lo logra, es señal de lipedema y no de linfedema.
Pruebas complementarias
El examen físico lo puede acompañar con una ecografía. Bien sea un eco-doppler para ver si hay un problema venoso o una ecografía de alta resolución para observar la estructura del tejido adiposo.
También puede pedir una linfografía si sospecha que hay un problema en el sistema linfático.
El especialista no solo confirmará que se trata de lipedema, sino que determinará en qué grado se encuentra.
Clasificación y grados del lipedema
De acuerdo a la afectación, el lipedema se clasifica en tres grados:
- El grado I es la fase inicial, se puede observar el volumen en la zona y al tacto se sienten los nódulos de grasa.
- En el grado II los nódulos son aún más notables, lo que hace que la piel se vuelva más dura e irregular. El dolor en la zona comienza a ser más frecuente, aún estando en reposo.
- La etapa más avanzada es el grado III. En esta fase los síntomas son más evidentes y se han extendido a toda la pierna. Y el dolor es aún más significativo que en los casos anteriores.
La enfermedad puede evolucionar desde sus grados más bajos y aumentar cuando hay un cambio hormonal. Aparte de los síntomas, si no hay respuesta al ejercicio ni a las dietas al tratar de adelgazar los miembros inferiores es probable que se trate de lipedema.

¿Cómo se trata el lipedema?
Como dijimos antes, esta enfermedad es resistente a las dietas y al ejercicio. Algo que puede resultar frustrante para los pacientes que lo sufren. Sin embargo, tener un diagnóstico acertado permitirá elegir el mejor tratamiento lipedema.
El problema es que es una enfermedad aún desconocida, incluso dentro del ámbito médico. Entonces, suele confundirse con obesidad o con linfedema, resultando en un tratamiento inadecuado.
El tratamiento para lipedema consiste en eliminar las células grasas acumuladas en la zona afectada. Esto se hace a través de la liposucción WAL o liposucción asistida por agua.
Gracias a este tratamiento se extraen las células que están provocando el problema. Aunado a esto, tiene la ventaja de que no se vuelven a reproducir, por lo que será más difícil volver a acumular grasa en la zona.
Otro tratamiento que se recomienda es la lipomesoplastia, que es una técnica de pérdida de peso localizado. Consiste en aplicar medicación Antihomotóxica en el área afectada. Los medicamentos ayudan a activar el metabolismo y mejorar la circulación.
Para mayor efectividad, habría que combinar la lipomesoplastia con una dieta antiinflamatoria.
A pesar de esta posibilidad, la liposucción sigue siendo el tratamiento más aconsejable. Y se realiza con la técnica WAL ya que es la que tiene menos posibilidades de dañar los conductos linfáticos.
La liposucción, además, se combina con otros tratamientos que ayudan a mantener los resultados. Por ejemplo, radiofrecuencia indiba, medias de compresión y drenaje linfático manual.
Mantener una dieta saludable y una rutina de ejercicios después del tratamiento también ayuda a aumentar su efectividad.
Si te vas a someter a este procedimiento, debes saber qué hacer durante la recuperación de una liposucción.
Otros tratamientos
Aparte de los anteriores, hay otras sugerencias de tratamientos que ayudan a mejorar los síntomas del lipedema, también conocida como enfermedad de “pierna de elefante”.
Uno de estos es la radiofrecuencia, que consiste en aplicar ondas electromagnéticas en la piel. Con esta técnica se busca reducir la flacidez y la apariencia de “piel de naranja”.
Otro tratamiento mediante el cual se elimina la grasa localizada es mediante la combinación de hidrolipoclasia y lipólisis.
Uso de medias de compresión y manejos no invasivos
Por otra parte, para aliviar los síntomas se recomiendan los deportes acuáticos. Estas actividades, a diferencia de otros deportes, no provocan molestias a quienes sufren de lipedema. Por el contrario, es capaz de aliviar el dolor y la pesadez en las extremidades.
Asimismo, caminar o hacer ciclismo usando las medias de compresión puede ser de gran ayuda para mantener los músculos activos.
El uso de medias de compresión de tejido plano es una buena opción para reducir la sensación de pesadez y el dolor diario. Esta son rígidas y no se enrollan en los pliegues de la piel. Actúan como una “pared” contra la que los músculos presionan al caminar, lo que ayuda a que el líquido intersticial circule y no se acumule.
¿Qué esperar después del tratamiento?
La solución más óptima para el lipedema es la liposucción WAL, aunque el cirujano puede determinar si conviene combinarla con algún tratamiento no quirúrgico.
Después de aplicar el tratamiento, mejorará la apariencia de la paciente, consiguiendo una figura más proporcionada. Pero también mejorará su calidad de vida.
Por una parte, los dolores que produce el lipedema desaparecerán, o disminuirán en gran medida. Y, por otra, mejora la circulación sanguínea, lo que tiene un efecto positivo sobre la sensación de pesadez.
Tras la cirugía, la paciente se sentirá más cómoda practicando otros deportes, más allá de la natación. Esto se debe a que ya no se producirán los dolores y molestias que antes sentía debido al lipedema.
Por último, las células grasas que se acumulan en las articulaciones limitan los movimientos. De manera que al eliminarlos también tendrá mayor movilidad.
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Ahora sabes qué es y cómo se trata el lipedema, si tienes más dudas sobre esta enfermedad, no dudes en contactarnos.
Referencias
- https://aelinfedema.org/lipedema/
- https://icd.who.int/browse/2025-01/mms/en#1172950828